¿Qué está pasando con el precio del CO₂ en Europa y por qué algunos países piden una suspensión?
La señal más clara ha llegado de los precios. A finales de febrero de 2026, las EU Allowances (EUA) bajaron a la zona de ~€69–€71/tCO₂, tras una caída de más de €20/t desde mediados de enero, desencadenada por titulares políticos sobre una posible revisión o “suavización” del ETS.
La petición política, sin embargo, no debe leerse solo como “suspendamos el precio”. En el debate entran piezas muy técnicas del sistema: el cap, los derechos gratuitos y su phase-out, los benchmarks, los mecanismos de asignación y los estabilizadores. En la práctica, el punto es cómo distribuir y gestionar el coste del CO₂ a lo largo de la transición, no si tener o no un ETS.
El argumento recurrente es la competitividad de la industria intensiva en energía. Cuando se suman precio del CO₂, coste de la energía y demanda débil, los márgenes se estrechan. Ahí encajan las peticiones de “price containment”, sobre todo para sectores como acero, cemento, química, papel, cerámica y refino.
En Italia la posición se ha explicitado de forma tajante. El ministro de Industria Adolfo Urso —en el contexto del debate político italiano sobre el coste energético para la industria— ha definido el ETS como “un impuesto” sobre las empresas intensivas en energía y ha pedido suspender el mecanismo a la espera de una reforma.
Box: qué puede hacer realmente la UE (y qué no)
La cosa más
Otra señal política útil llega del ETS2. El arranque del carbon pricing para edificios se ha pospuesto a 2028 (desde 2027). No es lo mismo que el ETS “histórico”, pero muestra hasta qué punto el tema de la aceptabilidad social y política del precio del CO₂ se ha vuelto sensible.
Lobby y narrativa “proindustria”: cómo leer las señales políticas sin dejarse confundir
La primera regla es separar táctica y proceso. Las declaraciones, los borradores informales y las filtraciones mueven los precios, pero todavía no son una reforma. En el proceso real, la Comisión propone, Parlamento y Consejo codeciden, y la ventana de 2026 es la clave para ETS y MSR, tal como indica el itinerario de consulta ya iniciado.
El segundo punto es entender los drivers comunicativos típicos. “Carbon leakage”, “competitividad exportadora”, “CBAM incompleto”, “demasiada volatilidad” son argumentos que a menudo se usan para pedir más derechos gratuitos o aplazamientos, más que para cambiar la trayectoria del cap. Es una diferencia sustancial: una cosa es rediseñar quién paga y cuándo, otra es apagar la señal.
Un ejemplo concreto de cómo la narrativa puede “empujarse” surgió con una petición industrial presentada en febrero de 2026 en Amberes. Según POLITICO, el texto se presentó como si fuera “en nombre” de unos 1.350 firmantes vinculados a la Antwerp Declaration 2024, pero varias empresas negaron después apoyar la nueva solicitud. Los organizadores admitieron no conocer el número real de apoyos y, en una versión posterior del documento, aparecían listados 16 grupos de lobby como backers.
La lección para quien gestiona riesgo y presupuesto es práctica. Ruido es cuando procurement bloquea coberturas forward de EUA porque “se dice que suspenden el ETS”. Señal es cuando tesorería actualiza la política de hedge solo tras consultas oficiales, drafts de la Comisión y calendario de revisión.
Último punto: higiene de fuentes. Los precios y los market data son una cosa; los comentarios interesados, otra. Una checklist mínima para CFO y Head of Sustainability debería distinguir entre datos de mercado y narrativa, y preguntarse siempre: quién habla, con qué interés y en qué fase del proceso de la UE estamos.
¿Qué escenarios de corto plazo para empresas intensivas en energía y cadenas de valor: riesgo de volatilidad o reformas estructurales?
El escenario más inmediato es la volatilidad guiada por titulares. A inicios de febrero de 2026, los precios de las EUA tocaron mínimos de cuatro meses en un contexto en el que las noticias sobre derechos gratuitos y asignación “desinflaron” expectativas alcistas. Para un intensivo en energía, esto se traduce en un mark-to-market más nervioso, estrés sobre covenants e incertidumbre en contratos de energía con pass-through de CO₂.
El segundo escenario es una reforma “suave”. Aquí el foco no es parar el ETS, sino intervenir sobre el phase-out de los derechos gratuitos y sobre reglas de asignación y benchmarks para mitigar shocks de coste, manteniendo la trayectoria global. Es el escenario que obliga a hacer análisis de sensibilidad serios: no basta una visión sobre el precio, hace falta una visión sobre el design.
El tercer escenario afecta a la MSR y al market design. La MSR está en revisión en 2026 y la Comisión ya ha propuesto ajustes dirigidos a la decisión de MSR para apoyar un arranque más “smooth” del ETS2. El mensaje es que el instrumento de estabilidad está políticamente activo y puede convertirse en el punto de compromiso entre ambición y gestión de la volatilidad.
En las cadenas de valor, el tema se vuelve contractual. Acero y química que venden a OEM pueden verse renegociando cláusulas de pass-through del coste del carbono. En paralelo, el CBAM entra en la conversación como un nivel adicional de exposición percibida, con líderes industriales que siguen siendo escépticos sobre su capacidad para resolver el problema de competitividad en el corto plazo.
Una matriz de decisión útil, aquí, combina hedge ratio de EUA, cobertura de power, escenario macro y triggers de política. La regla es simple: las coberturas no deberían cambiar por rumores, sino por eventos verificables del proceso de la UE.
Impacto en el mercado voluntario: demanda, precios y calidad de los créditos cuando el ETS está bajo presión
El canal de transmisión es el presupuesto. Cuando el ETS se vuelve inestable, algunas empresas reequilibran entre costes de compliance (EUA) y gasto en voluntary claims. Esto puede desplazar demanda spot y forward en el VCM y aumentar el “flight to quality”.
Los números muestran un mercado más selectivo. Carbon Direct indica retirements 2025 en torno a 157 MtCO₂e, un 7% menos que en 2024, como proxy de la demanda spot. Sylvera señala que los retiros bajaron alrededor de un 4,5%, pero el valor de mercado creció cerca de un 6% hasta ~$1,04B. La lectura coherente es una prima por calidad: menos volumen, más atención a qué se compra.
Esta bifurcación de precios ya es estructural en la práctica de procurement. Análisis de mercado evidencian spreads entre tiers de integridad, con exigencias crecientes de rating, CCP y MRV robusto. En paralelo, la demanda “compliance-like” ligada a esquemas como CORSIA puede competir por la oferta de calidad y empujar hacia forward contracting.
Cómo adaptar la estrategia climática corporativa (hedging, procurement de créditos, presupuesto de carbono) en un contexto incierto
La prioridad es una carbon risk policy integrada. La exposición de compliance (EUA y, donde aplique, CBAM) y la exposición voluntaria (créditos para claims) deben separarse, con KPI y límites de riesgo distintos. Si no separas ambas, acabas usando créditos voluntarios como válvula emocional cuando se mueve el precio de las EUA.
En el hedging de EUA, la volatilidad de 2026 es un recordatorio: hacen falta reglas ex-ante. Enfoques típicos B2B incluyen layering y trigger-based hedging, con gobernanza compartida entre CFO, Riesgos y Sostenibilidad. El objetivo no es “acertar el precio”, sino evitar decisiones impulsivas por noticias.
En el procurement de créditos, el salto es pasar de “compro spot cuando está barato” a un enfoque de cartera. Significa diversificar entre tipologías, vintage y geografías, y hacer due diligence sobre estándares y alineamiento con los Core Carbon Principles (CCP) del ICVCM.
En el presupuesto de carbono, funciona una estructura de tres líneas: (1) EUA/CBAM, (2) abatement interno, (3) créditos (VCM y CDR). Un trabajo reciente sobre CBAM y carbon pricing puede usarse como base conceptual para pensar cómo reequilibrar las tres partidas cuando cambian precio y expectativas de política.
Los ejemplos prácticos ayudan. Una cementera puede combinar reducción del clinker factor, PPA renovables y hedge de EUA, usando créditos solo para residuales. Una química puede reservar oferta de CDR en forward para protegerse ante un posible tightening sobre la calidad exigida por el mercado.
Indicadores a monitorizar en los próximos 6-12 meses para anticipar las tendencias del mercado del carbono
El primer indicador es la timeline de política de la UE. La revisión ETS/MSR en 2026 debe seguirse con disciplina: consultas, drafts y comunicaciones oficiales, y posiciones de los grandes Estados miembros sobre derechos gratuitos, CBAM y apoyo a la exportación, como también se discute en documentos de briefing del Parlamento Europeo.
El segundo indicador es de mercado: precio spot y futures (por ejemplo, la referencia de finales de febrero de 2026 en torno a €70/t), volatilidad y riesgo de evento ligado a anuncios. Es el set mínimo para stress tests creíbles.
El tercer indicador es ETS2 como termómetro político. El aplazamiento a 2028 y las señales institucionales asociadas ayudan a entender la tolerancia política al carbon pricing “difuso” y la probabilidad de medidas de contención.
El cuarto indicador es CBAM. Incluso sin cifras, el avance operativo y el impacto en las cadenas de suministro siguen siendo centrales para compradores industriales y procurement internacional.
El quinto indicador es el VCM: retirements como proxy de demanda, dispersión de precios por integrity tier, adopción de criterios como ICVCM CCP y desplazamiento hacia removals. El dato de 2025 de 157 Mt retiradas es una baseline útil para leer 2026 sin dejarse engañar por los volúmenes por sí solos.